Causas del mal clima laboral en las empresas

Cómo dar retroalimentación en el trabajo

La retroalimentación es una herramienta fundamental de apoyo que tiene como propósito motivar y contribuir a la superación del empleado y así mejorar su rendimiento dentro de la organización.
Para dar retroalimentación debes analizar el rendimiento y comportamiento de los trabajadore para descubrir sus fortalezas y debilidades laborales. Luego, mediante reuniones presenciales e individuales realizar una crítica, transmitir sugerencias y hacer las observaciones necesarias.
 

1.            Individualiza cada retroalimentación.
Cada trabajador es diferente y por eso debes ajustar cada retroalimentación según las necesidades de cada uno. De esta manera podrás ser concreto y ayudarlos a mejorar de manera individual para lograr buenos resultados de manera general.
La manera en que haces la retroalimentación de cada trabajador contribuye a su proceso de aprendizaje. Al hablar con cada uno evalúa sus fortalezas y debilidades, y analiza: ¿qué cosas estuvieron bien en esta oportunidad?, ¿qué se aprendió de esta situación?, ¿qué se podría mejorar?
Recuerda que este proceso debe ser de manera presencial. En caso de que por cuestiones de distancia no sea posible es recomendable que se lleve a cabo por video conferencia.
 
2.            Sé específico.
Para hacer una buena retroalimentación debes ser específico. Si tienes más de una inquietud, sé selectivo y prioriza aquellas que tengan el mayor impacto en el trabajo. Céntrate en aspectos específicos, en vez de una lluvia de ideas que se refieran a temas generales, así lograrás transmitir los objetivos de mejora de manera concreta.
Hacer retroalimentaciones generales causa que la persona que la recibe la descarte o le reste importancia, por eso es importante siempre ser precisos en nuestros comentarios.
 
3.            Enfócate en el trabajo y no en la persona.
El objetivo de la retroalimentación no es criticar la personalidad, sino el comportamiento en el trabajo, y que el empleado mejore su desempeño en el puesto que ocupa. Para que sea eficaz, debe dirigirse a lo que la persona hace y no a lo que la persona es.
Por lo tanto, evita juzgar a la persona y más bien busca modificar aquellas acciones que están afectando su rendimiento laboral.
Recuerda que no se trata de atacar a la persona porque entonces la retroalimentación será totalmente ineficaz, contraproducente o incluso perjudicial para la relación entre empleado y empleador.
 
4.            Enfatiza lo positivo.
Al hacer una retroalimentación comienza por reconocer y reforzar los comportamientos positivos del trabajador. Es importante siempre comunicar lo que se está haciendo bien para reforzar esa actitud y luego explicar, con tono amable, lo que no está haciendo de manera correcta.
Reconocer el esfuerzo y el trabajo bien realizado de los empleados es clave para realizar un proceso de retroalimentación óptimo. El reconocimiento de las tareas bien realizadas es vital para que los empleados se mantengan motivados y satisfechos con su trabajo.
 
5.            Establece metas.
Es importante que tanto el jefe como el trabajador tengan claras las metas y expectativas que se esperan de él, así la retroalimentación es más objetiva y realista. Las metas deber ir de acuerdo al puesto desempeñado, debe ser medibles, alcanzables y orientadas a resultados en un determinado tiempo. De igual manera que estén diseñadas acorde al puesto de trabajo y alineadas a los objetivos estratégicos de la empresa. Así tus empleados podrán conocer de qué manera su trabajo aporta al éxito de la organización y mantendrá su desempeño.
 
6.            Establece tiempos para la retroalimentación.
Recuerda que el propósito principal de la retroalimentación es el aprendizaje y la mejora continua por esto es recomendable que procures tener comunicación continua y retroalimentar a tu personal en periodos cortos para tener un panorama más amplio de lo que está sucediendo y corregir a tiempo aquello que no esté funcionando de manera adecuada.
En proyectos cortos lo recomendable es hacerlo una vez terminados los mismos y en procesos de mayor duración conviene programar varias sesiones.
 
Hacer retroalimentación a los trabajadores es importante si queremos ver un crecimiento empresarial y evitar errores y fracasos en un futuro. Recuerda que lo importante es modificar la conducta para obtener mejores resultados y no atacar a la persona. Sé claro y específico con lo que quieres, enfócate en lo positivo y hazlo de manera individual con cada persona.
 
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