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Cómo dejar de ser perfeccionista en el trabajo

Contrario a las creencias, una persona perfeccionista no es eficiente. Su obsesión por hacer todo de manera perfecta le hace retrasar proyectos, no entregarlos a tiempo, se estresa demasiado y no da buenos resultados. Hacer bien tu trabajo sin caer en el perfeccionismo te traerá mejores resultados, a continuación te dejo una lista de actividades si quieres dejar de ser perfeccionista.
1. Aprende a aceptar tus errores.
No se trata de cometer errores a propósito, sino de no temerles cuando se presentan. Usa tus errores para aprender, para saber qué sí y qué no debes hacer. E
s importante hacer las cosas bien desde el principio, pero somos seres humanos con altas posibilidades de cometer errores, no robots para ser infalibles. No tengas miedo de fallar, ten miedo de cometer el mismo error una y otra vez.

2. Limita el tiempo para una tarea.
Generalmente los proyectos de los trabajos tienen una fecha preestablecida para su entrega, pero si no es así ponla tu mismos, incluso puedes poner tu propia fecha antes de la oficial. Tener una fecha establecida te ayudará a reducir el número de revisiones y de retrasar el proceso. Comprometete a entregar tu trabajo aunque creas que aún no está terminado o que no está perfecto. Recuerda que no se trata de entregar algo mal hecho sino de entregarlo bien y a tiempo, después de poner todo tu esfuerzo para ello. Si te obsesiona con entregar algo perfecto terminarás agotado física y mentalmente y además podrías perjudicar a otros. Necesitamos personas capaces de hacer de manera excelente su trabajo pero también con la capacidad de entregarlo a tiempo.

3. Evalúa las razones de tu perfeccionismo.
¿Te has preguntado por qué eres perfeccionista? Quizá tus padres eran así o tu antiguo jefe era tan perfeccionista y de cierta manera copiaste esa conducta. Quizá en algún momento aprendiste a no aceptar errores en lo más mínimo 
 o que nadie quiere a quienes se equivocan. Ahora analiza lo siguiente ¿qué ha sido lo mejor y peor de ser perfeccionista? ¿Realmente ha valido la pena?

4. Ponte metas pequeñas.
En lugar de pensar en todo el proyecto o todo el trabajo por hacer, divídelo en partes pequeñas con fechas límite para cada una, no le des más plazo a cada meta. Si vas haciendo bien cada parte del proyecto sin necesidad de estar haciendo y haciendo correcciones al final todo el trabajo estará bien y lo podrás entregar a tiempo sin tanto desgaste. Ponerte como meta la perfección es buscar un inalcanzable, pues nadie está excepto de cometer errores y aun cuando el trabajo esté bien hecho seguirías pensando lo contrario. Rebajar los niveles de exigencia no significa ser mediocre o hacer las cosas mal, significa aceptar que sí puedes hacer las cosas bien aunque no queden, de acuerdo con tus estándares, perfectas. 

5. Aprende a ver la vida en colores. 
No seas absolutista, no mires la vida en blanco o negro, perfecto o mal hecho, también existe una amplia gama de colores en el espectro.
Quizás un trabajo no salió como querías pero no eso significa que este mal hecho, solo es diferente, ni mejor ni peor, solo diferente. Si aprendes a disfrutar del proceso y de los diferentes resultados  verás como disfrutas más de tu trabajo mientras lo haces bien.

El perfeccionismo lejos de ayudarte hace que te estanques y te da resultados contrarios a los que estabas esperando. Busca dar lo mejor de ti, ser el mejor empleado pero no caigas en la trampa del perfeccionismo o tus resultados se verán afectados y no habrá valido la pena tal esfuerzo. Si quieres saber más sobre este tema te dejo este enlace: Perfeccionismo en el trabajo, buena o mala idea.

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