Causas del mal clima laboral en las empresas

Cómo ser asertivo en el trabajo

Ser asertivos en el trabajo es importante para tener un nivel óptimo de comunicación y un buen clima laboral. Si aprendemos a comunicarnos de manera asertiva, nos ahorraremos muchos problemas y estaremos más preparados para llegar más rápido a los objetivos.


1. Piensa en la otra persona.
Generalmente cuando hablamos con alguien pensamos solo en nosotros mismos y no en la otra persona. Así como tú tienes derecho de ser respetado, escuchado y valorado también la otra persona tiene los mismos derechos. Recuerda piensa en la otra persona y no uses tus palabras como un arma hiriente. En otras palabras, cuando hables con alguien hazlo de la misma manera como te gustaría que lo hicieran contigo, de esta manera podrás comunicarte con mayor asertividad.

2. Valórate a ti mismo.
La asertividad es el punto medio entre la agresividad y la pasividad o la sumisión. En la agresividad, la persona pasa por encima de los derechos del otro; en la pasividad, permite que sus derechos sean pisados y cede a todas las demandas de la otra persona. Ser asertivo es el resultado de ver por los derechos del otro pero también por los propios y esto se logra con una sana autoestima. Necesitas reconocer tu verdadero valor para no sentirte superior ni inferior a los demás y tener una comunicación adecuada con los demás.

3. Aprende a escuchar.
Una comunicación asertiva implica tanto el hablar como el escuchar. Escuchar significa poner atención con todos los sentidos a la otra persona. Para hacerlo correctamente necesitamos dejar un momento nuestra actividad y nuestro teléfono. Mientras escuchamos podemos usar frases como “entiendo”, “continua”, "dime más” o “que paso después”. Procura no interrumpir a la otra persona, déjale hablar todo lo que necesita hablar y entonces sí, puedes contestar después de conocer todo el contexto de sus palabras. Si escuchas adecuadamente, podrás comunicarte adecuadamente y mantener la asertividad.


4. Cuida tu inteligencia emocional.
La inteligencia emocional consiste en reconocer tanto nuestras emociones como la de los otros. Las emociones son reacciones de nuestro cuerpo y nuestra mente ante algún suceso. Si antes de hablar con alguien no reconocemos nuestras emociones, especialmente el enojo, estas terminaran dominando la situación, entonces diremos y haremos cosas de las que después nos arrepentiremos y quizá lejos de prevenir o de arreglar un problema terminemos creando o haciendo más grande sin llegar a ningún acuerdo porque hemos pasado por encima de los derechos del otro.

5. Cuida tus palabras.
En el momento cuando debas hablar con alguien no lo hagas de manera apresurada, toma un tiempo para respirar y para pensar cada una de tus palabras. Una manera de cuidar nuestras palabras para no herir a los demás es hablar en primera persona, para ello puedes usar la siguiente formula: Me siento (emoción) cuando (acción de la otra persona) porque (inserta sus razones sin herir ni ofender a la otra persona. Ejemplo: Me siento enfadado porque no dijiste mi nombre en la junta porque me sentí desplazado de un proyecto en el cual participe activamente.

6. Cuida tu tono de voz y tu lenguaje corporal.
Para ser asertivos necesitamos cuidar no solo las palabras sino también el tono de voz, la velocidad con la que hablamos y nuestro lenguaje corporal. No puedes decirle a una persona que todo está bien mientras le gritas y aprietas los puños. Muchas veces, especialmente cuando estamos molestos con la otra persona, no nos damos cuenta de nuestro tono de voz, lo mismo sucede cuando por inseguridad bajamos el tono de nuestra voz para pedir algo, especialmente si es nuestro jefe. Cuidar nuestra voz nos ayudara a tener una comunicación más asertiva.


7. Habla con sinceridad. 

Para comunicarnos asertivamente es necesario hablar con sinceridad dejando todo engaño e hipocresía de lado. La sinceridad implica respeto hacia la otra persona y hacia uno mismo. La sinceridad no es sinónimo de herir a la otra persona “diciéndole sus verdades”, por eso es importante usar la empatía, ponerse en los zapatos de la otra persona y evitar las críticas destructivas. 

La asertividad implica cuidar nuestras palabras y nuestro tono de voz, ser sinceros al hablar, escuchar adecuadamente y cuidar nuestras emociones mientras nos ponemos en el lugar de la otra persona sin olvidarnos de nosotros mismos.

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