Causas del mal clima laboral en las empresas

Estrategias para delegar correctamente el trabajo

Delegar significa darle a una persona una función o responsabilidad a fin de ser ejercida en representación de otra persona. También puede definirse como la acción de encomendar o encargar algo a otra persona. Para delegar es necesario saber cómo hacerlo, cuándo hacerlo y para qué lo debemos hacer.


¿Cuándo?
Cuando surge la tarea. No debes esperar a ver si puedes hacerla o delegarla solo porque falta poco tiempo para el plazo límite. Por ello debe existir una planeación semanal con el equipo para que cada uno conozca sus responsabilidades durante la semana.

¿Para qué?
     1. Desarrollar los talentos.
      Cuando das una tarea considerando las habilidades de las personas, las ayudas a desarrollarse. Cada persona tiene talentos diferentes, por eso cada persona puede ser responsable de una tarea lo cual puede ayudarle a mejorar sus capacidades. Delegar es darle la oportunidad a alguien de involucrarse o de hacer alguna actividad que no había hecho antes pero sí tiene la capacidad para llevarla a cabo.

     2. Disminuir el estrés.
      Al delegar las funciones y compartir tareas el trabajo se vuelve más liviano. Una tarea puede ser delegada a una o más personas quienes trabajaran en equipo haciendo el trabajo más fácil. 

     3. Ser más productivos.
Cuando se tienen instrucciones precisas de cuáles son los resultados, el rendimiento  mejora y se incrementa la productividad. 


¿Cómo?
1. Elige a la persona adecuada.
No distribuyas tareas al azar, tampoco se las des a la primera persona con quien te encuentres. Debes conocer las habilidades y destrezas de tus colaboradores con las cuales podrían sacar el trabajo mucho más rápido y mejor, de esta manera las personas se sentirán más a gusto y trabajarán mejor en su responsabilidad.

2. Sé específico.
Existe una diferencia entre “haz los informes” y “haz un informe diario con tales características”. Informa cuales son los resultados deseados, en cuanto tiempo lo quieres, cómo lo quieres para qué lo quieres. Mientras más específico seas, será más fácil para las personas trabajar sin tanta supervisión.

3. No te olvides de esa tarea.
Aunque la hayas delegado y alguien más la esté haciendo, al final de cuentas tú eres la persona responsable si esa tarea se hizo y si se hizo bien o mal. Por ello debes mantener la disposición de ayudar si surge alguna dificultad, de responder las dudas y de supervisar que todo vaya bien.

4. Confía en los demás.
Una vez asignada la tarea permitele a las personas decidir cómo la van a hacer, si usan un método diferente al tuyo puedes pedir que te indiquen cómo van a llegar al objetivo. Dales también espacio y tiempo para trabajar, hay quienes delegan una actividad y están todo el día junto a la persona viendo qué hace y cómo lo hace esto solo demuestra desconfianza y eso daña el trabajo.


Delegar no es solo dar una tarea a una persona, necesitamos elegir bien a la persona encargada, explicar bien qué resultados se esperan, mantener abiertos los canales de comunicación y mantener la confianza en las personas. Delegar tareas ayuda a tener un mejor trabajo en equipo; las personas pueden desarrollar sus habilidades, tener mejores resultados y ser más productivos.

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